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Cómo leer correctamente los ingredientes de tus cosméticos

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Leer la etiqueta de una crema y comprenderla no es imposible. La información que contienen está ahí para describir al consumidor lo que se está aplicando en la piel, qué ingredientes contiene y cuándo termina su uso recomendado.
Durante muchos años no se ha prestado demasiada atención a los cosméticos que consumimos, no obstante, son sumamente importantes. La piel es un sistema dinámico que absorbe con facilidad las sustancias, que pasan al torrente sanguíneo.

Dato: Una persona adulta puede llegar a absorber unos 15 kilos de ingredientes cosméticos en 60 años.

La química Ana Robert, especializada en cosmética y autora de la página sobre curiosidades cosméticas Oushia, explica cómo debe leerse la información de los productos que consumimos, ya que el modo en que una etiqueta cosmética está escrita nos indica de la existencia de sustancias naturales o sintéticas, de la proporción de productos que pueden causar alergia, de los conservantes, colorantes o parabenos que han sido utilizados para su composición.

¿Cómo detectar los ingredientes principales?
En la etiqueta, los ingredientes aparecen en orden decreciente por su nivel de concentración. Es decir, los primeros que se citan son los que se encuentran en mayor proporción. Normalmente, el primero que se cita es Aqua, el agua que permite la hidratación de la piel. Algunos activos no necesariamente deben estar presentes en gran cantidad para ser efectivos. Sería el caso de los aceites esenciales.

Robert explica que existen 22.500 ingredientes catalogados en una lista que se conoce como INCI –International Nomenclature of Cosmetic Ingredients– que se utiliza en Estados Unidos (donde fue creada en los años setenta), además de en Europa, China, Japón y otros países. No obstante, alegando razones de confidencialidad, el fabricante puede solicitar la exclusión de uno o varios ingredientes de la lista. En todo caso, los componentes alérgenos –sustancias susceptibles de causar reacciones alérgicas– deben figurar de forma obligatoria si están en concentraciones superiores al 0,001%.

En inglés o en latín
En las etiquetas de los productos cosméticos, los ingredientes deben mencionarse en inglés o en latín. ¿Por qué es esto? Se mencionan en inglés las sustancias químicas utilizadas y, en latín, los derivados directos de las plantas utilizando el sistema Linneo, con nombres binomiales de género y especie. Por ejemplo, el laurel pertenece al orden Laurales, familia Lauraceae, género Laurus y especie nobilis. La nomenclatura binomial aplicada al laurel es Laurus nobilis.

Que en inglés aparezcan los componentes químicos no quiere decir que todos los ingredientes que se mencionan en esta lengua sean sintéticos, puesto que también hay compuestos químicos naturales. En todo caso, en inglés aparecen los parabenos (se pueden identificar porque terminan en “benos” o “azos”), los PEGs o polietilenglicoles, PPGs, siliconas, parafinas (paraffin), que son ingredientes que suscitan controversia o incluso se asocian a toxicidad.

 

Para que un cosmético pueda considerarse “natural” ha de estar compuesto en más del 90% por materias primas naturales de origen vegetal y carecer de sustancias irritantes, tóxicas o peligrosas.

La caducidad
Las cremas también caducan, y la etiqueta de los cosméticos debe indicar el plazo máximo de conservación después de su apertura. El PAO (Period After Opening –plazo después de la apertura–) es un símbolo de un tarro con un número seguido de una M (meses), que indica el periodo hasta cuándo podemos utilizarlo sin que suponga un riesgo para la salud. Si pone 6M significa que disponemos de seis meses una vez abierto el envase antes de que el producto se deteriore, no funcione y pueda, incluso, causar daños a nuestro organismo.

En Europa existe una normativa que expresa que los cosméticos con una caducidad superior a los 30 meses no tienen la obligación de indicar la fecha de caducidad, pero sí un consumo recomendado una vez abierto.

Conservantes y Antuoxidantes
Otro aspecto a fijarse en las etiquetas es el de los conservantes y los antioxidantes. Tanto unos como otros tienen una vida útil determinada y depende mucho de la concentración empleada en la formulación. Aquellos consumidores que elijan productos “libres de conservantes” deben ser conscientes de que su vida útil será corta y están expuestos a cambios de aspecto, textura y/o olor, lo que indicará que el producto ha caducado.

Los conservantes son ingredientes muy importantes de los productos cosméticos. Son sustancias destinadas a inhibir el desarrollo de microorganismos, como hongos y bacterias, que pueden deteriorar el producto e incluso dañar al usuario. Su uso es esencial para prevenir alteraciones causadas por microorganismos y contaminación durante la formulación, envío, almacenaje y consumo. Se añaden para alargar su vida útil.

Por ejemplo, la regulación europea nombrada anteriormente, autoriza 59 conservantes.
Esta regulación contiene una lista de 59 conservantes permitidos. Son esenciales para formulaciones que contienen agua. De hecho, la presencia de agua crea un entorno favorable para el crecimiento de microorganismos. Por lo tanto, los conservantes deben ser solubles en agua, hecho que determina cuales de ellos son realmente útiles.

La lista de conservantes sintéticos es bastante amplia y son eficaces en un intervalo ancho de pH y activos contra gran número de diferentes hongos y bacterias. Generalmente se utilizan en concentraciones muy pequeñas. Corresponden a este tipo de compuestos alcoholes, triclosán, formaldehido, fenoxietanol, parabenos, EDTA, entre otros. Pueden ser alérgenos.

La lista de conservantes naturales es más reducida y se suelen utilizar en concentraciones más altas para lograr una buena eficacia. Los más utilizados son el alcohol y los ácidos benzoico, salicílico, sórbico y sus sales.

Otro tipo de productos que se suelen añadir a las cremas son los antioxidantes, sustancias que inhiben la oxidación o las reacciones promovidas por oxígeno, peróxidos o radicales libres. Son necesarios en productos cosméticos que contengan aceites. Sirven para evitar el enranciamiento. El BHT -butylated hydroxytoluene- y el BHA – butylated hydroxyanisole– son antioxidantes sintéticos. Las vitaminas C y E, los polifenoles y los flavonoides son antioxidantes naturales.

Actualmente se están estudiando envases tipo “airless” que no requieren la adición de conservantes porque por su diseño no permiten la entrada de aire ni el contacto directo del consumidor con el producto.


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Fuente: La Vanguardia

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